El Rock Progresivo (progressive rock, prog-rock) es un subgénero del Rock aparecido al final de la década de los sesenta del siglo XX y que tuvo su máximo protagonismo durante la primera mitad de la década siguiente. El adjetivo progresivo alude tanto al carácter innovador que tuvo inicialmente el género (concebido como un paso adelante en el progreso de la música pop) como a la importancia que concede a la progresión musical: uno de sus clichés más característicos es el paso gradual, progresivo, de una sonoridad bucólica (acústica, medievalizante, folk, modal, de tempo lento) a otra urbana (eléctrica, tensa, acelerada, con influencia del blues y del jazz).
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Las composiciones progresivas se caracterizan principalmente por el uso de movimientos, como en las obras de música clásica, la adición paulatina de nuevos instrumentos que van desarrollando el conjunto de la pieza y la improvisación, cercana a menudo a los cánones del Jazz. En general se considera que algunas características importantes del género incluyen canciones largas, álbumes conceptuales, letras ambiciosas, virtuosismo de los instrumentistas, y un uso prominente del melotrón y otros sintetizadores.
Entre los grupos y compositores de este tipo de género cabe destacar a Jethro Tull, King Crimson, Camel, Genesis, Yes, Emerson, Lake & Palmer, Pink Floyd, Renaissance y Rush; y ya en la década de los ‘90 grupos como Dream Theater, Porcupine Tree, Tool y Spock’s Beard. Otros conjuntos destacables, aunque menos conocidos, son Gentle Giant,Van Der Graaf Generator, Klaatu y Marillion.








